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Oración del 05 de Noviembre de 2004

Entonces, cada uno de los hermanos que está aquí piense con el corazón: el Señor me está cubriendo con su Gracia, el Señor derrama sobre mí el Espíritu Santo que es Dios también, así como esas gotitas, así está descendiendo sobre mí y si yo quiero se quedará para siempre.

Oración del 05 de Noviembre de 2004

Habla Artemio:

... viviste, predicaste, has muerto, resucitaste y venís a cada instante, a cada persona como Dios también a través del Espíritu Santo, si eso lo sabemos desde siempre, desde hace dos mil años cómo es que no invocamos nunca al Espíritu Santo, sin embargo según San Juan: “Él tiene que decirnos en nuestra conciencia diariamente todo lo que tenemos que hacer”, todo ¿mmm?; vos dirás: ¿y es muy importante lo que decimos?, y Señor cómo no va a ser importante, cuando uno llega a convencerse de que nos amás tanto uno también se convence de que nuestro amor es chiquitito, es precario, es simple y que lo fundamental es dejarnos amar por vos Señor como nos amaste desde el comienzo de todos los tiempos.

Además Señor, a través del Espíritu Santo colocás en nuestra conciencia la esperanza, la esperanza es justamente: esperar lo que aún no es, por eso, es tan importante que tengamos dentro de nosotros la esperanza que nos trae el Espíritu Santo porque todo lo que puede pasarnos o nos pasa de malo puede remediarse, hasta la enfermedad más atroz, más terrible puede sanarse, hasta los problemas más serios pueden solucionarse pero la cuestión va más lejos, también todos los problemas y la salud de aquellos que amamos, de aquellas personas que amamos y si estamos tomando conciencia de todo ya no pueden escapar de nuestra mente los seis billones de personas que tiene el mundo por los cuales Jesús murió en la cruz y sigue sangrando a través de sus heridas para seguir dándonos todo aquello que nos prometió, primero el Padre y después Él.

Téngame un poco de paciencia, porque no es que me distraiga sino es que estoy viendo tantas cosas que también despiertan mi atención como el estar hablando, por eso quiero cerrar los ojos ¿mmm? para no ver tantas cosas, por supuesto muy hermosas, porque todo lo que tiene referencia a la otra dimensión, que llamamos Cielo ¿mmm?, es todo tan hermoso, los colores son más colores, la risa es más risa, la alegría es más alegría, la paz, la felicidad todas son más completas, aunque tal vez en la Tierra no hagamos tanto.

Por eso Señor te repito esta tarde y todas las tardes a que alcance mi vida, en este momento Señor yo tengo que ser el portavoz de todos estos hermanos que están aquí, mis hermanos, y también mis hermanos, es decir aquellos que ellos aman. Señor, la mente humana no alcanza a abarcar todo pero vos sí Señor abarcás todo, que hermoso es Señor estar en tu presencia, sentir que los estás mirando a los ojos, a cada uno y a cada uno los estás llamando por su nombre. Cuánto nos amás Señor, cuánto nos amás, que si tomáramos conciencia de eso tal vez nuestro ser no resistiría tanto amor como vos nos tenés.

Por eso Señor, cuando uno va tomando conciencia de todo el amor que nos tenés uno se va alejando de todas las cosas malas, por una razón muy simple, nadie le hace daño a aquello a quien le ama, nadie es ruin como para hacerle daño a quien lo está amando ¿mmm?, entonces toda nuestra vida se transforma Señor porque al tomar un poquito conciencia del amor que nos tenés nos volvemos Santos de repente porque empezamos a escucharte Señor, trabajamos sabiendo que nos estás mirando, hacemos todas las cosas sabiendo que son Santas porque vos estás incluso colaborando, entonces por eso Señor, en cada caso te estoy viendo en cada uno de las personas que trabajan conmigo o los miembros de mi familia o los vecinos del frente o del costado o los que están lejos o cualquiera o los que veo en el noticioso. Señor esto es tremendo, es tanto tu amor Señor, que yo te pediría que lo vayas dosificando porque uno no resiste, es tanto Señor y pensar Jesús que los seres humanos cuando nos sentimos amados un poquito por alguien ya parecería que todo se llena especialmente de colores, que todo es hermoso, que la vida tiene sentido, si tomáramos conciencia Señor de todo lo que nos amás vos entonces sí que realmente todo sería una fiesta.

Repito Señor, esta tarde y todas las tardes a que alcance mi vida, nuestra vida vamos a seguir pensando Señor, pero con el corazón, cada día más, cada día más para darnos cuenta que hemos sido creados a tu imagen y semejanza, que somos pequeños diositos y que es tanto el amor que nos tenés que ya no podemos sentir miedo por nada, ni por nadie, ¿quién puede atreverse contra nosotros si vos estás con nosotros Señor?. Esto Señor lo puedo repetir todos los días esta expresión, todos los días puedo decir montones de veces: ¡Jesús, ten compasión de mí!, pero como yo estoy y soy distinto cada día, cada día lo que diga tiene una dimensión diferente, pero en todos siempre hay un dominador común y todos saben que es cierto, ¿qué es lo que es cierto?, que el Señor nos ama.

No haría falta continuar, con eso ya tendríamos para hacer un mundo feliz, además del nuestro, pero los hombres Señor queremos cosas concretas, venimos de lejos Señor para pedirte por nuestra salud, por nuestros problemas, por la salud de nuestros hijos y de aquellos a quienes amamos y entonces así como sentimos ese pequeño ruido que hacen las gotas de agua al caer por las piedras, hecha porque tu Madre así lo quiso Señor, esas gotitas nos recuerdan que así está descendiendo sobre nosotros el Río de Agua Viva, que es el Espíritu Santo para traernos todo. Entonces, cada uno de los hermanos que está aquí piense con el corazón: el Señor me está cubriendo con su Gracia, el Señor derrama sobre mí el Espíritu Santo que es Dios también, así como esas gotitas, así está descendiendo sobre mí y si yo quiero se quedará para siempre.

Jesús, de repente es como si descubriera que en este mundo chiquito y pobre y difícil todo se llena de Luz Señor, porque vos sos la Luz Señor, vos sos la Luz Jesús, sí Señor, “quien te sigue a vos Señor no anda en tinieblas”, no. Por eso Señor, yo me hago eco de aquellas palabras tuyas cuando llegabas a cualquier lugar y decías: “¿dónde están los enfermos que quiero sanarlos?”, aquí están Señor, yo soy el portavoz para presentártelos, aquí están los enfermos Señor, aquí estamos los enfermos, porque todos estamos enfermos de algo, todos Señor estamos enfermos y estamos esperando el médico maravilloso que sos vos para que nos sanes, pero no solo de lo que nosotros pensamos que tenemos que sanar, no, de todo lo demás Señor, ¿y qué es lo demás?, el poder pensar con el corazón Señor para entenderte un poquito.

Jesús, ten compasión de nosotros Señor, ten compasión, mirá nuestras enfermedades físicas, las enfermedades de todos aquellos que amamos, sí Señor, pensá en las enfermedades psíquicas de todos, pasá sanando Señor todos los problemas de nuestra vida, porque nosotros creemos que ahora tenemos algún problema, pero yo los he mirado a los ojos recién Señor a estos hermanos y vi que cada uno es un montón de dolor apilado, sí Señor y todos lo disimulan muy bien pero todos son un montón de dolor apilado.

Por eso Señor vos tenés que pasar sanando, nosotros consideramos a veces que son dolores Señor lo que nos pasa en este momento pero, desde que empezamos a vivir Señor hemos pasado tantas cosas, en tu mente está todo Señor pero a veces tenemos que recordarlo también nosotros porque nos hace falta ¿mmm?, nos hace falta saber si hemos sido hijos deseados o no, nos hace falta saber Señor que nos amaron un poco, porque sino nos hemos criado como guachos Señor, huérfanos ¿mmm?.

Señor, el otro día con gran dolor alguien que estaba asistiendo a una sanación, el Espíritu Santo le hizo acordar que cuando nació lo pusieron en una incubadora y se sintió totalmente huérfano, hasta que a los pocos días el padre puso la mano sobre el vidrio de la incubadora y ya con eso sintió como si lo empezaran a proteger, Señor, si nos ponemos a pensar todas las que pasamos nosotros en la panza de mamá y después, no sé, es tanto, pero no, no, no, no le reprochamos nada a nadie Señor, no, en la vida nos fue de una manera y ahora tenemos la lucidez como para decirte Señor: pasá sanando porque me fue mal Señor, de chiquito, tuve tantos problemas, que las enfermedades, que las peleas dentro del hogar y cuando fui creciendo Señor porque todo se va resolviendo hasta los diez años pero toda la vida ¿no?, pero Señor siempre fui perseguido, desahuciado, no querido, despreciado ¿mmm?, en mi familia numerosa o de pocos no todos teníamos el mismo lugar y nadie tiene la culpa de eso, se daban las cosas así pero qué falta nos haría Jesús una sanación día por día, desde la panza de mamá hasta hoy, sobre todo en aquellos tiempos en que no nos acordamos, día por día, para que tu Espíritu Santo Jesús nos vaya diciendo: hay que sanar esto, sanar lo otro, sanar lo otro ¿mmm?, porque sino pasa lo que vos decís Señor que hay gente que dice: ¿por qué no termino de sanarme? ¿mmm?, no termina de sanarse la persona cuando todas sus heridas no fueron cicatrizadas, cuando todos sus dolores no fueron sacados a flote, uno no termina de sanarse cuando quedan tantos acontecimientos en nuestra vida que están allí como molestando, entonces eso ocupa un lugar ¿mmm?.

Yo recién les dije de ese joven que había descubierto a través de lo que el Espíritu Santo le dijo, que sintió protección cuando papá puso la mano sobre el vidrio de la incubadora, si pienso Señor en todos los chicos del mundo y todos los que están acá dentro, todas las que pasaron entonces la vida de cada uno debe ser un desastre, somos la orfandad Señor; es decir nos sentimos huérfanos, tristes, nos sentimos que realmente todo fue a contramano, pero Señor tu Misericordia es tan grande, tan enormemente grande Señor, tan terriblemente grande Señor que yo confío en que vos me sanes y sanes a los que amo, al último Señor mi cáncer que es un porotito al lado de mis heridas psíquicas, toda la idea de ser huérfano, de ser abandonado, de ser tirado, de..., un cáncer es un porotito Señor. Y pensar que los médicos a veces dicen: es lo peor que puede pasarles un cáncer, sí, es muy duro pero y toda la orfandad de la niñez, toda la orfandad de cuando uno nació, toda la orfandad del frío que sintió, del lugar estrecho por donde pasó, de las cachetadas que le pegaron cuando uno empezó a vivir ya en el mundo, del hambre que pasó, de todos los problemas que se fueron sucediendo, el cáncer es un porotito, o mejor aún vamos a decirlo: cuántas veces se somatiza en el cuerpo una enfermedad por todos estos problemas que estoy enumerando ¿mmm?.

Como el otro día, un joven también descubrió que su diabetes había empezado cuando él tenía dos años y medio, porque yo vi por palabra de conocimiento que no era por herencia y apareció su diabetes a los dos años y medio, ¿qué había pasado Señor?, una noche se perdió..., una noche se perdió y lo encontraron en una esquina debajo de la luz pero ya el golpe había sido grande porque él se sentía abandonado por todos y lloraba desconsoladamente, a los dos o tres días apareció la diabetes, ¿ven cómo funcionan las enfermedades con nuestros problemas psíquicos?, que nadie piense que después de un dolor grande todo sigue lo mismo, salvo que hagamos lo que dice Jesús: hay que cristificar el dolor, es decir, darle una dimensión Divina, hacer que el dolor que sentimos y que pasamos a lo largo del tiempo se lo ofrezcamos a Él para completar lo que le falta a su pasión para seguir redimiendo a los hombres. ¿Cuál fue nuestra sorpresa cuando el Espíritu Santo le sopla en su conciencia a este niño, ya un joven grande, que ese susto tremendo de sentirse abandonado por todos había sido el comienzo de su diabetes y no era por herencia, también el Espíritu Santo lo dijo, fue por ese susto?.

Entonces, piensen todas las heridas que tenemos nosotros desde siempre en nuestra vida, heridas de todo tipo y además muchas provocadas especialmente esas heridas, incluso por aquellos que dicen que nos aman, que pena Señor. Estamos en medio de la corriente del Río, que es todo el amor que vos nos das y nos estamos muriendo de sed, el Agua que es tu amor nos pasa por arriba y nosotros no sabemos que en ello está la solución de todo. Señor Jesús, con todas las fuerzas de mi corazón Señor, te digo: todos los sufrimientos que he pasado entre ayer y hoy que han sido muchos te los ofrezco Señor con todo mi amor para que estos hermanos sanen de sus enfermedades y de sus problemas y los ayunos de mañana o del miércoles y los sacrificios que seguirán apareciendo te los sigo ofreciendo Señor por estos hermanos para que sanen de sus problemas. Porque quiero seguir tu consejo Señor, quiero cristificar el dolor, no podemos hacerlo de otra forma, tenemos que cristificar el dolor, que es justamente eso, ofrecerte todo Señor para completar lo que le falta a tu pasión.

Y todo esto es posible Señor porque nadie hay que nos ame tanto como nos amás vos, querés para nosotros todo lo mejor, y yo en este día y en todos los días a que alcance mi vida quiero para aquellos que visitan a la Madre y a Jesús, que encuentren lo que buscan, por eso no mezquino ofrecer mis padecimientos para que todos ustedes puedan recibir los milagros del Señor.

Que hermoso Señor es poder hablar de esta forma y seguiríamos siempre Señor pero todos tenemos una capacidad de atención y han pasado tantas cosas por nuestra mente en este tiempo que estamos hablando Jesús, que nos sentimos como cansados y agotados por toda una vida Señor, nos fue de una manera, no hay vueltas y por más que lo disimulemos, por más que pensemos en otra cosa o pongamos cara de circunstancia somos una pila de dolor, un montón de dolor apilado, eso es lo que yo veo... (se dio vuelta la cinta)...

Se corta la grabación.........................

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